viernes, 23 de agosto de 2013

Por sobre todo, creo en el derecho a la vida. La ley de vivir.

No es azar el existir. No es cosa del destino respirar. No se trata de suerte el estar viviendo.

Siempre he creído que todas las personas son como bolas de fuego azul, y me he imaginado que cada bola azul son sus almas. Miles de millones de almas, por doquier, todas y cada una levitando en un aire infinito y eterno. Todos los seres humanos que han existido, existen, y han de existir, allí, viviendo dentro de una bola de fuego azul. Almas. Vidas. Nosotros.

Hay dos personas jugando y haciendo malabares con aquellas bolas azules. Aveces pelean por ellas. Uno las protege, otro las lanza a acantilados y precipicios, y aquellas esferas de luz, dejan de brillar.

Creo que últimamente no se valora la vida. No se respeta el derecho a vivir. No hay amor propio. No hay amor sin orgullo.

Algo está mal.

Entre mí.

No sabría decir a ciencia cierta por qué razón me he puesto ha escribir. Me atrevería a juzgar que se debe a estar sentada sobre un bus en movimiento, pero hay algo más. No creo que mi necesidad de expresarme se deba a un viaje de cinco horas.

Casi siempre decido escribir sobre ficción, pero he decidido que hoy se tratará de mí. Hace muchísimo tiempo descubrí que soy diferente. No sé si en un sentido bueno, o en uno malo... no podría saberlo. Pero, sí estoy segura de que soy distinta. Es algo que va más allá de mi manera de ver la vida, el mundo, a los demás seres, o mi manera de amar. Es mi manera de pensar, mi actitud, y mi personalidad.

Quizás por eso he querido escribir. La mejor manera de conocerme sería a través de ésto. Me describiré a mí misma, desde mi propio punto de vista. Intentaré ser objetiva -a un nivel comprensible-, y casi explícita en lo que a lo personal se refiere.

Eso sí; no es un diario de vida. Soy yo, no mis años, ni mis experiencias. 


jueves, 8 de agosto de 2013

Lo primero es lo primero.

          No quisiera partir hablando de mí, pero creo que es lo correcto, dado a que si comienzas a indagar en mi blog comenzarás a conocer parte importante de mi vida.

          Me llamo Angela... pero mis amigos decidieron bautizarme como Angie. Tengo puesto el marcador en mi libro en el capítulo quince, pero estoy a punto de comenzar a vivir la décima sexta primavera de mi vida.

          Tengo muchísimos gustos e intereses, pero en este blog les hablaré y haré partícipes sólo de uno, esperando no salirme de sus delicados margenes; la literatura.

          La mayoría de las personas tiende a querer escapar de algo. Yo, en lo personal, como muchos, escapo de la realidad. Es algo que día a día amenaza con atraparme, como gas lacrimógeno, asfixiándome y queriendo terminar conmigo. Para ello, he conocido a través de los años varios métodos para hacer resbalar las manos de la verdad absoluta. Los distintos mundos literarios que he vivido, me han ayudado a zafarme de las tenaces garras de la realidad. También he aprendido a vivir con la música como una herramienta de ahuyento a los secuaces verídicos. Pero dirigiéndome al centro de todo, está la desafiante pero calmada manera de desahogo; la escritura.

          Esta última es mi último descubrimiento, pero no el menos importante. Aprendí que las letras realmente conceden alas a quién las coloca en el lugar correcto.

          Te invito ahora a que volemos todos juntos, y vivamos como los gatos; con más de una vida.